
Berlin enamora a primera vista.
La energía creativa, las fiestas interminables, las ferias, los festivales y esa sensación constante de que todo puede pasar hacen que la ciudad sea única. Para muchos, ese es el Berlin que se vive y se disfruta. Pero para muchos chilenos y latinoamericanos, también existe otro Berlin. Uno más duro, más silencioso y mucho menos visible.
Hemos escuchado muchas veces la misma historia. Personas talentosas que llegan con ilusión y terminan frustradas. Gente que no consigue trabajo, que siente que el idioma es una barrera enorme, que se enfrenta a procesos largos, fríos y altamente burocráticos, y que poco a poco empieza a odiar la ciudad que alguna vez soñó. Viven el Berlin social, pero no logran entrar al Berlin profesional.
Y ahí es donde aparece la brecha.
El Berlin que no siempre se ve: datos reales
Más allá de la vida cultural, Berlin es hoy uno de los hubs de innovación y emprendimiento más importantes de Europa y del mundo, y los números lo confirman.
Actualmente, Berlin alberga más de 2.600 startups activas, concentrando alrededor del 35 % de todas las startups de Alemania. Solo en 2025 se fundaron más de 600 nuevas startups en la ciudad, posicionándola como el ecosistema con mayor densidad emprendedora del país.
En términos de inversión, Berlin sigue liderando. Durante 2025, las startups berlinesas captaron aproximadamente €2.700 millones en capital de riesgo, lo que representa cerca del 32 % de toda la inversión en startups en Alemania. En la primera mitad del año, el crecimiento del financiamiento fue de más de un 40 % respecto al año anterior, una señal clara de confianza del mercado internacional.
Este no es un ecosistema pequeño ni local. Es profundamente internacional. Una gran parte de las startups en Berlin tienen fundadores extranjeros, equipos multiculturales y modelos de negocio pensados desde el día uno para escalar globalmente. Aunque no existen cifras oficiales específicas sobre startups fundadas por latinos, la presencia latinoamericana en tecnología, negocios y emprendimiento en Berlin crece año a año, especialmente en sectores como tech, sustainability, creative industries y servicios digitales.
La otra cara: burocracia, sistema financiero e impuestos
Ahora, seamos honestos. Nada de esto es fácil.
Alemania tiene uno de los sistemas administrativos más complejos de Europa. Estudios recientes estiman que la burocracia alemana genera hasta €146 mil millones de euros al año en pérdidas por menor productividad. No es solo una sensación personal: el 97 % de las empresas en Alemania afirma que reducir la burocracia es clave para poder crecer y competir mejor.
Para extranjeros, el desafío es aún mayor. Trámites largos, múltiples instituciones, documentación en alemán, procesos poco claros y una cultura administrativa que no siempre está pensada para quienes vienen de fuera.
A eso se suma un sistema financiero y fiscal exigente. En Alemania, cualquier persona que trabaja o emprende debe entender y gestionar correctamente varios elementos:
- El impuesto sobre la renta, obligatorio para todos los residentes.
- El IVA (Umsatzsteuer), que aplica a la mayoría de los bienes y servicios una vez superados ciertos umbrales.
- El impuesto comercial (Gewerbesteuer), que varía según la ciudad y afecta directamente a empresas y emprendimientos.
El problema no es pagar impuestos. El problema es entender qué aplica, cuándo, cómo y bajo qué figura legal, especialmente cuando estás empezando, estudiando o lanzando un negocio propio.
Muchos talentos se quedan en el camino no por falta de capacidad, sino por falta de guía.
El gran mito: el idioma
Otro de los frenos más grandes es el idioma. Existe la idea instalada de que sin alemán no hay futuro en Alemania.
La realidad es otra.
En el ecosistema de startups, innovación, tecnología y estudios superiores en Berlin, el inglés es el idioma principal. Con un nivel medio a avanzado de inglés puedes trabajar, estudiar, emprender y crecer profesionalmente sin problemas. Muchas empresas, programas académicos, aceleradoras y fondos operan 100 % en inglés.
Aprender alemán suma, claro que sí. Pero no es el bloqueo principal. El verdadero bloqueo es no saber cómo funciona el sistema.
Entonces, ¿por qué nace CEM?
CEM nace desde la escucha. Desde ver a chilenos y latinoamericanos pasarlo mal sin necesidad. Desde entender que el talento existe, pero que muchas veces no encuentra el camino correcto para desplegarse en Alemania.
Creamos CEM para guiar, acompañar y apoyar a quienes quieren impulsar su carrera profesional en Alemania, ya sea a través de estudios superiores o comenzando un emprendimiento propio.
Queremos ser el puente entre el Berlin creativo y el Berlin de oportunidades reales. Traducir el sistema, no solo el idioma. Bajar la ansiedad, ordenar los pasos y acortar años de prueba y error.
CEM es comunidad, estrategia y acompañamiento
CEM no es solo información suelta ni trámites explicados. Es contexto, experiencia real y una visión estratégica de cómo moverse en uno de los ecosistemas más potentes pero también más complejos de Europa.
Es para quienes no quieren conformarse solo con vivir la ciudad, sino también crecer en ella. Para quienes saben que Berlin puede ser mucho más que fiestas, ferias y festivales.
Berlin puede ser el lugar donde tu carrera despegue.
CEM existe para ayudarte a llegar ahí.
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